Werlisa Safari · Con funda de lona original · Certex, Vic (Barcelona)
Werlisa Safari
El icono Indiana Jones de barrio
La Werlisa Safari no fue solo una cámara; fue el sueño de aventura de toda una generación de niños en la España de los 80 y 90. Fabricada por Certex en Vic (Barcelona), es el ejemplo perfecto de cómo un buen marketing puede convertir un objeto sencillo en un objeto de culto. El mismo chasis de la Club Color, pero vestido de explorador.
| Fabricante | Certex · Vic, Barcelona |
| Período | ~1980–1995 |
| Formato de película | 35mm |
| Objetivo | Menisco plástico 38mm f/7.5 |
| Enfoque | Fijo (focus free, nítida desde 2m al infinito) |
| Flash | Incorporado · 2 pilas AA · Interruptor naranja |
| Obturación | ~1/100s fija |
| Cuerpo | Plástico. Disponible en verde caqui y negro |
| Accesorio icónico | Funda de lona verde caqui con correa |
El fenómeno "Indy": marketing de película
Lo que realmente hizo inmortal a la Safari fue su asociación con el cine de aventuras. Certex lanzó una campaña brillante: un niño vestido de Indiana Jones —látigo y sombrero incluidos— que usaba la cámara en misiones peligrosas. El nombre "Safari" en tipografía de expedición, evocando selvas y arqueología.
Se vendía a menudo en un pack que incluía una funda de lona verde caqui con correa, que parecía sacada directamente de un rodaje. Con esa funda al hombro y la cámara en mano, cualquier excursión al colegio se sentía como una expedición al Templo Maldito. El resultado fue el regalo estrella de las comuniones de buena parte de la España de los 80.
Si tienes la funda de lona original, tienes una cápsula del tiempo en toda regla. La cámara sin funda es una reliquia; la cámara con funda es una joya.
La técnica: la sencillez como virtud
Lente de plástico, firma propia
El menisco plástico de 38mm f/7.5 no compite con ningún Zeiss. Pero produce algo que ningún Zeiss produce: colores saturados con ligera imprecisión, viñeteado natural en las esquinas y un grano analógico que los lomógrafos modernos pagan mucho por imitar. Es su firma óptica, y es única.
Flash AA con interruptor naranja
A diferencia de la Club Color original (sin flash propio), la Safari incorpora flash de serie alimentado por dos pilas AA, con el característico interruptor naranja en el lateral. Todo manual: avance de carrete con rueda dentada, rebobinado a mano al terminar.
Casi indestructible
Al tener poca electrónica (solo el flash) y una mecánica de obturación simple, muchas Safaris siguen funcionando perfectamente 40 años después. Si el obturador abre, la cámara dispara. No hay condensadores que explotar ni circuitos que morir.
De "juguete" a joya lomográfica
Aunque en su día se vendía como una cámara barata —prácticamente un juguete de comunión—, hoy la Safari es muy buscada por los amantes de la fotografía analógica. La lente plástica hace lo que ningún algoritmo puede replicar fielmente: introduce aberraciones reales, no simuladas. El grano es químico, no digital. Los colores se desvían de formas que dependen de la luz, la temperatura, el carrete y el azar.
Para el carrete que mejor le va hoy: una película ISO 400 de color (Kodak Gold 400, Fujifilm Superia 400) en exteriores la transforma. En interiores con el flash, el resultado es esa estética de foto de comunión de los 80 que no tiene precio.