Tica / Ticka (1905)
La cámara con forma exacta de reloj de bolsillo eduardiano. Objetivo camuflado en la corona, disparador en la cadena. Fabricada por Houghtons a partir de 1905 y vendida en toda Europa y América.
Cámaras que se esconden en el bolsillo, el chaleco o la mano. De un reloj de bolsillo eduardiano a una microcámara italiana de posguerra — la ingeniería al servicio de la discreción.
Las cámaras miniatura son el extremo más ingenioso del coleccionismo fotográfico. No se trata solo de tamaño reducido: son objetos diseñados para pasar desapercibidos, para caber donde una cámara normal jamás podría, para capturar imágenes sin que nadie lo sepa.
En la colección de Pol van desde 1905 —la Ticka eduardiana— hasta los años 50 del siglo XX, con representantes de Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Estados Unidos. Todas son piezas únicas de historia de la ingeniería óptica y el diseño industrial.
La cámara con forma exacta de reloj de bolsillo eduardiano. Objetivo camuflado en la corona, disparador en la cadena. Fabricada por Houghtons a partir de 1905 y vendida en toda Europa y América.
La cámara francesa con forma de pluma estilográfica. El objetivo está en la punta y el disparador en el cuerpo. Cabe en el bolsillo de la camisa sin levantar ninguna sospecha. Una de las miniaturas más ingeniosas de los años 50.
Microcámara de medio fotograma (18×24mm) fabricada por Ducati — sí, la misma empresa que hoy fabrica las motos. Objetivo Vitor 35mm f/3.5, obturador de plano focal 1/20–1/500s. Cabe en la palma de la mano.
Cámara de baquelita Art Déco de entreguerras fabricada por Junka-Werk en Núremberg (1937–1939). Usa película de papel de 3cm — un formato propio que la hacía compacta y barata. Inscripciones D.R.P.a. D.R.G.M. en el frontal.
Prototipo americano de 35mm medio fotograma fabricado en Culver City, California, ca. 1948. Se presentó en una conferencia de prensa y luego desapareció sin llegar a producirse en masa. Aluminio fundido, émbolo de resorte para avance y disparo simultáneo.
Cámara compacta española de los años 50. Parte del pequeño universo de fabricación fotográfica nacional que existió brevemente en España durante la posguerra. Rareza del coleccionismo español.
La carrera por miniaturizar la cámara fotográfica no empezó con los smartphones —empezó a finales del siglo XIX. La Ticka (1905) demostró que era posible ocultar una cámara funcional dentro de un reloj de bolsillo. La Stylophot de los 50 la metió dentro de una pluma estilográfica. La Ducati Simplex italiana redujo el formato de película a la mitad para que el cuerpo también pudiera ser la mitad de grande.
Lo que une a todas estas cámaras no es solo el tamaño: es la obsesión por hacer que la fotografía fuera posible en situaciones y espacios donde una cámara convencional nunca podría funcionar. Espionaje, periodismo encubierto, viajes, situaciones sociales delicadas. Cada una de estas miniaturas es la respuesta de su época a un problema concreto de discreción.
Coleccionarlas es coleccionar la historia de la ingeniería al servicio de la invisibilidad.
Ver también: Cámaras españolas · Colección completa.